martes, 15 de noviembre de 2022

Los tiempos

Cafeterías. Vidrieras. Indigentes. El orden de los factores no altera el producto. Locales que aún no abren. Música electrónica, "And súper girls just fly". Un frío que cala los huesos, transeúntes, cigarrillos, un sex shop por cuadra. Dólar. Cambio. Dólar. Bienvenidos a la City porteña, versión agosto 2022.

 

13:05 hs

¿Cómo está mi súper chica? Nosotros bien. ❤

 

9:05 hs

Con aciertos y derrotas. Llegando a la oficina.  

 

13:05 hs

Es normal, Pau. Yo, estoy tomando unas 🍻 con compañeros de trabajo.

 

9:06 hs

Te extraño. Ojalá estuvieras acá y no en Barcelona con el paisaje 💩 de Gaudí jaja. Si tengo suerte, quizás, al mediodía te pueda llamar. Te amo, amiga. Después te escribo. 😘

 

13:07 hs

Dale. Y yo a vos!

 

La interfaz de usuario codifica el mensaje según el protocolo y envía un doble tilde grisado en respuesta. Indica que el contacto de Whatsapp ya no está en línea.  

 

El celular vuelva a la cartera, que está llena de chucherías y tickets pegoteados por un brillo labial cuya tapa gira en falso. Las llaves dejan otra cicatriz en el gorila glass. El teléfono está irritado, vibra sin descanso. Yo estoy en una esquina. Tengo que cruzar.  

De verde a rojo. El hombrecito de leds nos hace fuck you, a mí y a los otros transeúntes. Nos engrasa de ansiedad. Cree que somos una pieza en el engranaje, unos idiotas productivos. 

 

- ¿Cómo anda, Fulvio? ¿Los folletos son para el décimo? -Fulvio hace un ademán con la cabeza para indicar que sí-. Yo digo perfecto, gracias. Que tenga una buena mañana. Pienso que Fulvio debería afeitarse más seguido. Tiene el pelo gris y la barba gris, y siempre lleva un uniforme gris. Tal vez, no es realmente el encargado del edificio, sino un entrenado agente de la CIA. Sonrío.  

 

-    Buen día. Buen día.

 

Los ojos hacia la derecha miran de refilón si llegó Magdalena. La nariz huele el aroma del café que viene desde la cocina. Los zapatos se mueven. Tac -tac -tac. Van hacia el espacio de trabajo en donde se ubica, de lunes a viernes, la mujer que los usa. Yo.  

Otra versión de mí ocupa el lugar. Mi "yo" sin palabras: silencios. Avanzá. Desplegá tus habilidades. Concentrate en los objetivos. Single pointed focus. ¿A dónde querés llegar? Mirá el post it con el número 45 que pusiste como reminder sobre tu escritorio. ¿Estás en un proyecto interesante? Diseñá tus conversaciones. La voz de la responsable de Recursos Humanos es un Pacman en mi cabeza.

 

De: paula.suarez@ingenius.net

Para: magdalena.perezvidal@ingenius.net

Asunto: Q1

Hola Magdalena,

En adjunto envío el Informe de Resultados.

Quedo a disposición.

Saludos.

 

De: magdalena.perezvidal@ingenius.net

Para: paula.suarez@ingenius.net

Asunto: re: Q1

Hola Paula,

Reformulá el segundo slide porque no se entiende el crecimiento de los OKR's.

Gracias.

 

De: paula.suarez@ingenius.net

Para: magdalena.perezvidal@ingenius.net

Asunto: re: Q1

Hola Magdalena,

¿Hasta cuándo te vas a hacer la pelotuda?

 

Lo elimina. Lo va a eliminar de la papelera. Lo eliminé.

 

De: paula.suarez@ingenius.net

Para: magdalena.perezvidal@ingenius.net

Asunto: re: Q1

Hola Magdalena,

Envío el informe de Resultados con la modificación solicitada.

Quedo atenta.

Saludos,

 

Envía el mail a su jefa. 

 

El enorme ventanal de la oficina enmarca la gigantesca grieta que está en la pared lateral del edificio de enfrente. Las manchas de humedad dan forma a un paisaje. Es el retrato expresionista de Ludwig Kirchner “Cinco mujeres en la calle”.

La mirada se me inclina. Magdalena no está cerca. Alguien menciona la palabra “procastinar”. Alguien pregunta qué es. Alguien googlea y responde: "Procastinar: acción o hábito de retrasar actividades que deben atenderse".

 

    Son las 13. Salgo a algo a almorzar. La liberación es un par de auriculares, una canción de Pink,"Stead of makin' me better, you keep making me ill", motos que circulan por calles de veredas angostas, gente aglutinada impidiéndose el paso, más hombrecitos al interior de los semáforos. Señales que hablan verdades de mí. 

 

Vuelvo a mi puesto a las 14:20. 

 

Tu próxima tarea será solicitar presupuestos para el evento anual de PWK. El tiempo que te asignaste es de 14:30 a 16:30 pm. El Google Calendar me lo recordará en dos minutos.

Escucho su voz. Dice que mis ojos canela fueron, una vez, toda la vida. No lo dice, pero quiero oírlo. La escena se repite en mi cabeza como un loop: bebo, succiono el jugo amargo de su entrepierna. La adrenalina pasa por medio de los cables. El interno 248 suena.  

- Sí, Magdalena, en un minuto estoy con vos. Un minuto y estoy en tu oficina.  

 

Golpeo a la puerta. No espero respuesta, abro.

- Decime, ¿En qué te puedo ayudar?

Habla. La escucho. Ni me interesa ni me importa. Asiento, digo que sí. Tomo nota de un particular tono ocre en el iris derecho. ¿Cómo no lo vi antes?, me reclamo. La pupila izquierda está contenida por un arco de un color diferente, castaño, como si fueran dos medias parecidas, pero de distintos pares. Sus ojos son dos estanques de agua enmohecida. Tienen un olor putrefacto.  

- Perfecto, Magdalena. Muchas gracias por tu devolución. 

 

Me usa para escribir: Revisar propuesta Estudio Montevideo. Dead line: 25 de agosto. Me agita hacia un lado y hacia el otro, entre las palmas, me da vueltas. Va a sacudirme hasta que vomite toda la tinta, hasta que me agote, hasta que ya no sirva para escribir y muera disecada en un tacho de basura. Apunto con trazo tenso una dirección de correo electrónico. Apoyo la birome sobre el cuaderno.

 

Vuelve al puesto. Escribe un mail de una línea que le requiere el mismo esfuerzo mental que el desarrollo de una nueva hipótesis sobre la Teoría de Cuerdas. Al teclado le pesa cada letra. Estoy extenuada. 

 

Hola Juan Pablo,

Muchas gracias por la reunión del lunes. Pongo en copia a @magdalena.perezvidal para que esté al tanto.

Aguardo OC para avanzar.

Saludos,

 

15:58 hs

Hola, ¿tenés un minuto después de las seis para tomar un ☕?  

15:58 hs

🤔 ¿Pasó algo con Montevideo, Magdalena?

15:58 hs

Nop, nada. Me gustaría charlar con vos.

 

Los zapatos caminan hasta el baño. Son torpes y están cada vez más desgastados. Se cruzan con las botas de Ana, la secretaria del VP. Son de cuero negro, fuertes, ágiles como panteras. Siento cada vez más molestos los zapatos.

La mano izquierda moja la cara frente al espejo. La otra no sabe qué hacer. Entonces, tiembla. 

 

16:11 hs

Estás, amiga???? 

La interfaz de usuario codifica el mensaje según el protocolo y envía el triple signo de interrogación para indicar en la pantalla del teléfono que el contacto de Whatsapp necesita soporte emocional. 💪

 

21:11 hs

Sí. Sirviendo la cena. 🍝

 

Le cuento a mi amiga de España que Magdalena quiere verme. Whatsapp Web. Oración enter. Oración enter. Oración enter. Doble tilde azul.

 

21:12 hs

En serio te citó afuera de la oficina? Te va a decir una estupidez, que tuvo un problema con el marido o con las hijas, o algo sobre su aburrida vida en Nordelta. A esa mina lo único que le importa es mantener el trasero sobre un Toyota y sus clases de tenis. Es una 💩. Decile que se te complica, que no podés. Resguardate.

 

16:16 hs

También, la extraño.

 

21:17 hs

Haceme caso, Pau. No vayas! 

 

Minutos frente al monitor. La versión más frecuente de mí: una calesita de ambigüedades.

 

18:00 hs

Te veo en el Sturbucks que está sobre Corrientes. 😉

 

Me despido del super agente Fulvio, que opera en la super misión de bruñir los bronces de la puerta de entrada.

- Hasta mañana, señora. 

 

La tristeza es una línea recta, turistas, músicos callejeros, suena  Adiós Nonino. Un mendigo descansa sobre un colchón roído, al lado de un contenedor. Lee una revista con la tapa rota. Se hartó de ver cómo pasa la gente sin que nadie lo vea a él. Eso es la indiferencia. 

 

El logo de Sturbacks tiene el tamaño de una chapita de Coca. Ahora, ya puedo ver a la encantadora sirena de dos colas. Estúpida encantadora.  

 

- Hola.

- Hola.

- ¿Querés café?

- Sí. Gracias. Mocha, por favor. 

- Para mí latte. A nombre de Magdalena. Gracias. 

 

Revoloteo como un moscardón negro sobre una pila de palabras no dichas.

 

- Paula, Pau...

- ¿Pau? ¿Qué me vas a decir, Magdalena? 

-  Sí, Pau, ya sé.

- Entonces, ¿qué me querés decir? ¿Es por laburo? 

- No. Sí. Ambas cosas. Es difícil hablar de algunos temas cuando tenés un marido y dos pibas.  

- ¿Vos pensás que para mí es fácil? Vos no sos fácil. ¿Qué querés decirme? Esta vez vos sos la que quiere hablar, así que te escucho. Porque al final, siempre soy yo la que habla y vos huis como una cobarde.

- No me banco el conflicto. Ya tuve demasiados problemas, Paula.  

 

El moscardón negro comienza a revolotear otra vez. Zumba. Incomoda. Se alimenta de mí, de mis pensamientos. Intento alejarlo, no puedo. Está sobre mis párpados. Los cierra. Respiro hondo. Siento la grita expandirse desde la garganta. Afuera está oscuro.  

 

- Marcos pase a Chicago cuatro años oportunidad.

 

Paula grita de la bronca, quita la tapa y le tira el latte hirviendo en la cara a su nueva ex amante. Ahora, se ríe. Yo también. 


lunes, 8 de noviembre de 2021

La tía

Vos no sabés… ¡No te imaginás lo amarreta que es mi tía! Te estoy hablando de la persona más avara que conozco. Por ejemplo, el otro día vamos a tomar un café, ahí a La Biela, y cuando pago (yo, porque ella jamás saca la billetera) me dice: “¿Toda esa propina vas a dejar?”. Eran diez pesos, ¿entendés?, ¡Diez pesos, que estaba dándole al mozo! Bueno, al rato vamos a su casa porque había encontrado unos trajes del tío Pepe guardados no sé dónde, y me los quería dar. ¿Qué se yo?

Para que te des una idea, un petit hotel en Barrio Norte, tipo el de María Julia, algo así es la casa de mi tía. O sea, es millonaria en serio, ¿me seguís? Entrás, ves todo reluciente: la escalera de mármol de carrara, las arañas de cristal de bacará, los pisos de roble de Eslavonia lustrados, la boiserie divina, todo hiper cajetilla, del tiempo del Ñaupa, entrás y te sentís Alain Delon, las mucamas con los delantales impecables, y la vieja las tiene cagando. ¡Cagando! Les paga dos mangos, les hace lavar los platos con jabón en pan para no comprar detergente. En invierno se congelan porque no quiere prender la calefacción para no gastar gas, en verano se mueren de calor, viven a oscuras… ¡Una vergüenza!

Y es así con todo el mundo, de la Virgen del codo. ¡No te imaginás qué rata! Enjuaga la botella de shampoo por si queda algo en el fondo, para no desperdiciar. Si le pedís un té, te da un saquito usado. Eso sí, en las tazas inglesas, ¡eh! No tiene ningún problema, bien miserable.

¿Qué te estaba diciendo? Ah, sí: que me quería dar los trajes. Bueno, abro la valija llena de polvo, un asco, los trajes todos roídos, apolillados, un trapo. Tía, están hechos pelota. Dejalos ahí. Dejalos, que alguien los va a querer. En fin, después de eso me llama mi mujer para decirme que pase a comprar un regalo porque había que llevar al Nico a un cumpleaños. Acá en la esquina tenés un chino. ¿Pero qué querés, tía, que le lleve un paquete de arroz, al pibe? ¡Tengo que ir a una juguetearía! Por eso nunca tenés un mango, porque siempre estás gastando en cosas innecesarias.

Noooooo. ¡Es que yo le tengo una paciencia, una paciencia le tengo a mi tía! Y bue, te tengo que dejar que se me hace tarde. Me voy rajando a la escribanía, porque viste que el departamento no es mío, es de la tía. Me lo presta. Va, me lo prestaba. Ahora, me lo regala.

  

jueves, 3 de junio de 2021

Los gatos

Son tres o cuatro gatos los que a diario saltan el muro para darse cita en el patio trasero y recibir su ración de alimento. A simple vista parecen gatos comunes, pero no lo son. Forman una pandilla que podríamos llamar “los troskygatos” y discuten acerca de las políticas que afectan al vecindario.

En la agenda de hoy, la orden indica debatir un asunto de vital interés: simpatizar con los humanos o mantener la relación hostil. 

El comité gatuno está formado por "El Gordo Pablo", líder sindical y dirigente de la organización de ultra izquierda, "Movimiento Insurgente de Animales Unidos - MIAU". Pablo representa el ala más radical de la intransigencia felina junto a Confite, Secretario de la agrupación por la lista Atigrada del Felinismo Combativo. Confite es quien maneja las asignaciones partidarias. Todo lo que entra y sale de la caja pasa literalmente por sus garras.  

Ernesto o "Tito" es el cerebro del grupo, el monje negro que mueve los hilos detrás de sus influencias mediáticas y campañas propagandísticas. De corriente marxista-leninista, es profesor emérito y ex titular de la cátedra de Economía Solidaria de la Universidad de los Bigotes. También, es columnista de la revista Infogatos, en donde publica sus filosos artículos.

        Ya en la medianera se los escucha:

- ¡Malditos humanos! ¡No son comunistas! ¡Quieren domesticarnos, doblegar nuestra voluntad! ¡Ahí está el asqueroso polizón canino que vigila su propiedad! ¿Acaso no es suficiente prueba de que son unos cerdos capitalistas? No podemos confiar en ellos - vocifera Pablo y luego se relame una de sus patas delanteras. 

- Nos alimentan todos los días. ¿Qué se traerán bajo la manga? - pregunta Confite.  

- Queridos felinos, debemos poner en marcha un plan para averiguarlo. Sé exactamente quién y cómo podría ejecutarlo - afirma Tito mientras mastica un repugnante copo de alimento balanceado con sabor a queso. 

El cuarto animal se asoma por el tejado: una gatita blanca de contextura pequeña con un antifaz formado por una graciosa mancha beige que va de un lado al otro del rostro y se extiende hasta la nariz. 

- Les presento a Kitty, escribe para la sección "Ratas y Ratones". Trabaja conmigo en la redacción – le dice Tito a sus camaradas.

Kitty o Katia - tal es su verdadera identidad- es una doble espía de origen mestizo, controla células con base en Moscú y en Londres, "vende" información al partido comunista y colabora con Tito en operaciones encubiertas.    

- La propuesta es la siguiente - continúa Tito-. Kitty ingresará a la vivienda. Una vez adentro, podrá recabar datos vitales sobre el objetivo. Luego, analizaremos los riesgos y evaluaremos las pérdidas materiales por la ruptura definitiva o, si amerita, un escenario de potencial acercamiento y diálogo. ¿Patas a favor? -todas - ¿En contra? -ninguna-. Se levanta la sesión hasta obtener novedades.

Son dos o tres ventanas las que se abren a diario para ventilar la propiedad. Esto sucede alrededor de las 10 de la mañana. El evento constituye un hábito, por lo que no figura en ninguna agenda.

Incluso desde el patio los gatos no ven más que la cama matrimonial, ubicada al centro de la pieza; aunque a cada uno de sus laterales hay una mesita de luz con un velador y detalles de menor importancia. La puerta de la habitación está ubicada al otro extremo, en forma perpendicular a la ventana. Luego, hay un pasillo angosto que comunica el ambiente con el baño y el living, y en este último está la puerta que da a la calle.   

La segunda ventana, ubicada en otro de los dormitorios, y una tercera, amurada en la pared frontal de la cocina, no serán de interés para Katia, dado que no son recursos necesarios para su infiltración.  

A eso de las 10:30, la señora propietaria abre la puerta de casa para dejar salir a la mascota canina con el simpático paseador de perros. Se saludan con un gesto y el sujeto parte con la manada de monstruos para dejar al can de regreso en el término de 45 minutos o - a lo sumo- una hora. Ese evento también constituye un hábito. 

En la agenda de Kitty figura un suceso de importancia mayúscula: es el día de la "Operación Filete". 

Dos saltos hubiesen sido necesarios para ir desde el techo hasta el patio e ingresar al cuarto principal. A ella le bastará uno. Y un rápido desliz de sus cuatro patas por el piso de parqué para refugiarse debajo de la cama. 

El olor a atún que se desprende de una lata en la basura, al otro extremo de la casa, la distrae unos segundos. También, el cadáver de una cucaracha voladora que yace oculta debajo de una mata de pelusa al pie de la mesa de luz, junto a la pared. 

Toma aire, se rasca el lomo con el hocico y comienza su trabajo de campo. 

Nota mental 1: la casa está habitada por dos individuos caucásicos, uno femenino y otro masculino, ambos de unos 40 años.

Nota mental 2: se refieren al canis familiaris como Minnie.

Nota mental 3: Disney es el mayor símbolo de la colonización cultural del imperialismo en Latinoamérica.

Nota mental 4: los habitantes mantienen relaciones de producción con entidades a las que denominan "empresas", a cambio de un salario.

Nota mental 5: la remuneración que perciben es la suma del ingreso familiar.

Nota mental 6: el ingreso familiar es menor en términos reales año a año, debido a la inflación. 

Nota mental 7: adhieren a los valores del progresismo. 

Nota mental 8: no perciben beneficios adicionales en concepto de intereses u otras formas de plusvalor.

Nota mental 9: se identifican en sus costumbres con la burguesía. 

Nota mental 10: el gasto mensual de nuestro alimento significa el uno por ciento de los ingresos familiares. 

La nota mental 11 es interrumpida por la dueña de casa, que cierra la ventana por la ventisca. A Katia sólo le falta recoger algunos datos para dar por concluida su labor. La evidencia recogida hasta ahora indica que los humanos cooperan con el sistema y que no participan del socialismo, ni en la práctica ni en los valores, ni de la simbología, ni de ninguna otra forma utópica de manifestación cultural.

Katia intenta reformular su nota mental número 11, que vuelve a interrumpirse, esta vez, por el chirrido de apertura de la puerta de calle y el jadeo de Minnie.  

- La traje un ratito antes - dice el simpático paseador canino, y sin más detalles saluda y se va.

Apenas olfatea a la gata, el polizón canino activa su mecanismo represor y coercitivo en defensa de la propiedad privada, alzando la guardia con una batahola de ladridos. 

Katia, que trabaja en absoluto silencio en su centro de operación táctico entiende que aplicar el protocolo - poner cara de gatita indefensa y tierna- es la única manera de salir con vida. Además, le preocupa su imagen. Sabe que ha fracasado en su misión y que necesitaría ocho o nueve vidas para reconstruir su reputación de agente. 

- Gordi, ¿qué le pasa a la perra? Hay algo debajo de la cama – se alerta el individuo caucásico femenino-.  

- ¿A ver? ¡Es un gato! – dice el masculino. 

Minnie gruñe histérica, intentando atrapar a la intrusa entre un manotazo y otro por debajo del colchón, con las encías desencajadas. 

- Ay, ¡me parece que está muy asustado! Tenemos que encerrar a la perra en el patio para que se anime a salir – dice la dueña de casa. 

Pablo, Confite y Tito esperan recibir el informe especial de Katia para retomar la sesión, deliberar y sentar dictamen. Tito enciende un cigarro tras otro, tose y vuelve a fumar. Cuando por fin recibe el documento esperado, da una última pitada, arroja la colilla, abre el sobre de un zarpaso y espeta su contenido: 

"Estimados compañeros, 

No sin vergüenza, debo confesarles que la Operación Filete fracasó. Fui descubierta por el polizón canino y encontrada por los humanos, quienes me proporcionaron una vía de escape. Por lo demás, no tengo más que gratitud para con ellos". 

Después, siguió leyendo la transcripción de las 10 notas elaboradas. 

- El texto es concluyente – afirmó Tito- Entablar relaciones de cooperación con los humanos es la opción más razonable. Salvaron a una de los nuestros. Propongo entregarles una ofrenda en señal de gratitud. ¿Patas a favor? Todas -¿En contra? - Ninguna-. 

Fueron dos o tres días los que hicieron falta para juntar las plumas desparramadas por el patio. 

- ¡Gatos de miércoles! ¡Dejar una paloma destripada al pie de la puerta!

- ¡No les damos más comida! Se acabó.

 


martes, 11 de mayo de 2021

A papá

En un ramo de tinta veo tu cara, 

tu cara que es hermosa

como un ramo de palabras bastas y arboladas.


Ahora, los domingos son más tristes, 

como un tul de parra el mediodía se deshoja.


Detrás de la ventana 

tu voz como el aire, 

tus zapatillas de jean, tus cordones canos 

las uñas de tus pies, que yo adoraba. 


A veces, me parece oírte 

los tangos, las historias, los boleros

el timbre que no suena

Tu risa, todavía.


lunes, 26 de abril de 2021

Fake news


Esa mañana había visto un video impactante, de esos que circulan por los chats de Whatsapp, en el que un cocodrilo enorme, que había vulnerado el cerco de alambre fortificado de una casa en Miami, había ingresado al jardín y había atacado violentamente a la propietaria, al zambullirse ella en la pileta.

-          “¡Fake news!”, comentaron mis amigas. 

Yo, en cambio, quedé impactada al punto de que esa noche no pude dormir. La secuencia de la mujer abriendo la puerta de doble hoja de vidrio que daba a la galería externa, entre la voz de su esposo que la grababa con el celular, el zoom in de la cámara en mano para tomar el instante del chapuzón y el inmediato asalto del reptil, alzando el cuerpo de la víctima entre sus mandíbulas como a un pez, los gritos y el agua tenida de sangre – casi en simultáneo- se instaló en mi cabeza: ¿qué haría yo si un cocodrilo me tomase por sorpresa en el patio de casa?, ¿gritaría?, ¿me quedaría tiesa de pánico?, ¿correría?, ¿me escondería?, ¿podría salvarme?. Esos pensamientos se quedaron en mi mente hasta que amaneció. 

Me levanté furiosa conmigo misma. ¿Por qué me había desvelado por esa estupidez? Googlié. En Argentina no hay cocodrilos y los yacarés habitan en zonas subtropicales, y se alimentan de mamíferos pequeños y de aves de igual tamaño. Además, yo vivía en Martínez, una zona urbana de Buenos Aires, y mi modesto patio lindaba con construcciones habitadas por seres humanos con hábitos citadinos. O sea, la posibilidad de que algo semejante aconteciera era nula.

¿Qué había significado entonces aquella preocupación? Quizá, un miedo irracional vinculado a mi niñez. ¿No era el malísimo Capitán Garfio, quien amenazaba a sus prisioneros con que su secuaz Smith, los convirtiera en alimento para el cocodrilo que tenía por mascota? 

Pasó el mediodía. Hacía un calor infernal y después de esa noche de absurda tensión, necesité relajarme un poco al aire libre. Me puse una bikini y las ojotas, busqué la reposera de lona naranja, que guardo plegada en el garaje para que no se oxide por el contacto con la lluvia, y con el mate en la mano y la radio encendida desde el teléfono, salí.

Me recosté y me quedé varios minutos con los ojos cerrados, escuchando los hits de los ´80s, que transmite una emisora de clásicos. La escucho porque tiene una programación entretenida, alterna música con comentarios interesantes acerca de la historia de las bandas y de sus éxitos discográficos. Y por supuesto, informa con noticias de última hora.

“Una mujer fue atacada por un caimán de casi tres metros. El hecho, que conmocionó a los vecinos de zona norte, ocurrió hace apenas unas horas en el barrio de Martínez, cuando  la mujer de 37 años tomaba sol en el fondo de su vivienda y fue agredida ferozmente por un yacaré negro de unos 400 kilos. El reptil le provocó severas lesiones en piernas y abdomen, y graves contusiones en el resto del cuerpo. Según expresó por comunicado de prensa la Fundación Vida Animal, se trataría de un el ejemplar que se habría escapado de la reserva ecológica ubicada en el partido de Pilar, a unos 20 kilómetros del domicilio de la víctima, quien se encuentra internada en un sanatorio privado de zona norte y con pronóstico reservado”.