miércoles, 27 de septiembre de 2023

Un cajón de frutillas

Inclinado,
De frente a la vereda, 
Un cajón de frutillas 
Rojas primavera. 
intenso dulce en las encías, 
Suave ácido en lengua. 
De un rapto, acaso,
Si fuera yo una ladronzuela...
Desde el labio hilera abajo
El juego rojo que chorrea.

La luz cuando miras

¿Qué forma tiene la luz cuando tú miras?

Los cristales de mi alma tintinean 
Y en un rincón espejados giran.

Celestes e ingrávidos
Parpadean un reflejo.

¡Qué lejos estás, qué lejos!

¿En qué punto, en qué costado
La luz que penetra tus pupilas
Atraviesa tus ojos vidriados?


Anhelo

Llama indivisible de mi alma

Ritmo vital, anhelo mío,

Ya no recuerdo cómo era

Un sueño tan feliz

En el que no estuvieras.

martes, 15 de noviembre de 2022

Los tiempos

Cafeterías. Vidrieras. Indigentes. El orden de los factores no altera el producto. Locales que aún no abren. Música electrónica, "And súper girls just fly". Un frío que cala los huesos, transeúntes, cigarrillos, un sex shop por cuadra. Dólar. Cambio. Dólar. Bienvenidos a la City porteña, versión agosto 2022.

 

13:05 hs

¿Cómo está mi súper chica? Nosotros bien. ❤

 

9:05 hs

Con aciertos y derrotas. Llegando a la oficina.  

 

13:05 hs

Es normal, Pau. Yo, estoy tomando unas 🍻 con compañeros de trabajo.

 

9:06 hs

Te extraño. Ojalá estuvieras acá y no en Barcelona con el paisaje 💩 de Gaudí jaja. Si tengo suerte, quizás, al mediodía te pueda llamar. Te amo, amiga. Después te escribo. 😘

 

13:07 hs

Dale. Y yo a vos!

 

La interfaz de usuario codifica el mensaje según el protocolo y envía un doble tilde grisado en respuesta. Indica que el contacto de Whatsapp ya no está en línea.  

 

El celular vuelva a la cartera, que está llena de chucherías y tickets pegoteados por un brillo labial cuya tapa gira en falso. Las llaves dejan otra cicatriz en el gorila glass. El teléfono está irritado, vibra sin descanso. Yo estoy en una esquina. Tengo que cruzar.  

De verde a rojo. El hombrecito de leds nos hace fuck you, a mí y a los otros transeúntes. Nos engrasa de ansiedad. Cree que somos una pieza en el engranaje, unos idiotas productivos. 

 

- ¿Cómo anda, Fulvio? ¿Los folletos son para el décimo? -Fulvio hace un ademán con la cabeza para indicar que sí-. Yo digo perfecto, gracias. Que tenga una buena mañana. Pienso que Fulvio debería afeitarse más seguido. Tiene el pelo gris y la barba gris, y siempre lleva un uniforme gris. Tal vez, no es realmente el encargado del edificio, sino un entrenado agente de la CIA. Sonrío.  

 

-    Buen día. Buen día.

 

Los ojos hacia la derecha miran de refilón si llegó Magdalena. La nariz huele el aroma del café que viene desde la cocina. Los zapatos se mueven. Tac -tac -tac. Van hacia el espacio de trabajo en donde se ubica, de lunes a viernes, la mujer que los usa. Yo.  

Otra versión de mí ocupa el lugar. Mi "yo" sin palabras: silencios. Avanzá. Desplegá tus habilidades. Concentrate en los objetivos. Single pointed focus. ¿A dónde querés llegar? Mirá el post it con el número 45 que pusiste como reminder sobre tu escritorio. ¿Estás en un proyecto interesante? Diseñá tus conversaciones. La voz de la responsable de Recursos Humanos es un Pacman en mi cabeza.

 

De: paula.suarez@ingenius.net

Para: magdalena.perezvidal@ingenius.net

Asunto: Q1

Hola Magdalena,

En adjunto envío el Informe de Resultados.

Quedo a disposición.

Saludos.

 

De: magdalena.perezvidal@ingenius.net

Para: paula.suarez@ingenius.net

Asunto: re: Q1

Hola Paula,

Reformulá el segundo slide porque no se entiende el crecimiento de los OKR's.

Gracias.

 

De: paula.suarez@ingenius.net

Para: magdalena.perezvidal@ingenius.net

Asunto: re: Q1

Hola Magdalena,

¿Hasta cuándo te vas a hacer la pelotuda?

 

Lo elimina. Lo va a eliminar de la papelera. Lo eliminé.

 

De: paula.suarez@ingenius.net

Para: magdalena.perezvidal@ingenius.net

Asunto: re: Q1

Hola Magdalena,

Envío el informe de Resultados con la modificación solicitada.

Quedo atenta.

Saludos,

 

Envía el mail a su jefa. 

 

El enorme ventanal de la oficina enmarca la gigantesca grieta que está en la pared lateral del edificio de enfrente. Las manchas de humedad dan forma a un paisaje. Es el retrato expresionista de Ludwig Kirchner “Cinco mujeres en la calle”.

La mirada se me inclina. Magdalena no está cerca. Alguien menciona la palabra “procastinar”. Alguien pregunta qué es. Alguien googlea y responde: "Procastinar: acción o hábito de retrasar actividades que deben atenderse".

 

    Son las 13. Salgo a algo a almorzar. La liberación es un par de auriculares, una canción de Pink,"Stead of makin' me better, you keep making me ill", motos que circulan por calles de veredas angostas, gente aglutinada impidiéndose el paso, más hombrecitos al interior de los semáforos. Señales que hablan verdades de mí. 

 

Vuelvo a mi puesto a las 14:20. 

 

Tu próxima tarea será solicitar presupuestos para el evento anual de PWK. El tiempo que te asignaste es de 14:30 a 16:30 pm. El Google Calendar me lo recordará en dos minutos.

Escucho su voz. Dice que mis ojos canela fueron, una vez, toda la vida. No lo dice, pero quiero oírlo. La escena se repite en mi cabeza como un loop: bebo, succiono el jugo amargo de su entrepierna. La adrenalina pasa por medio de los cables. El interno 248 suena.  

- Sí, Magdalena, en un minuto estoy con vos. Un minuto y estoy en tu oficina.  

 

Golpeo a la puerta. No espero respuesta, abro.

- Decime, ¿En qué te puedo ayudar?

Habla. La escucho. Ni me interesa ni me importa. Asiento, digo que sí. Tomo nota de un particular tono ocre en el iris derecho. ¿Cómo no lo vi antes?, me reclamo. La pupila izquierda está contenida por un arco de un color diferente, castaño, como si fueran dos medias parecidas, pero de distintos pares. Sus ojos son dos estanques de agua enmohecida. Tienen un olor putrefacto.  

- Perfecto, Magdalena. Muchas gracias por tu devolución. 

 

Me usa para escribir: Revisar propuesta Estudio Montevideo. Dead line: 25 de agosto. Me agita hacia un lado y hacia el otro, entre las palmas, me da vueltas. Va a sacudirme hasta que vomite toda la tinta, hasta que me agote, hasta que ya no sirva para escribir y muera disecada en un tacho de basura. Apunto con trazo tenso una dirección de correo electrónico. Apoyo la birome sobre el cuaderno.

 

Vuelve al puesto. Escribe un mail de una línea que le requiere el mismo esfuerzo mental que el desarrollo de una nueva hipótesis sobre la Teoría de Cuerdas. Al teclado le pesa cada letra. Estoy extenuada. 

 

Hola Juan Pablo,

Muchas gracias por la reunión del lunes. Pongo en copia a @magdalena.perezvidal para que esté al tanto.

Aguardo OC para avanzar.

Saludos,

 

15:58 hs

Hola, ¿tenés un minuto después de las seis para tomar un ☕?  

15:58 hs

🤔 ¿Pasó algo con Montevideo, Magdalena?

15:58 hs

Nop, nada. Me gustaría charlar con vos.

 

Los zapatos caminan hasta el baño. Son torpes y están cada vez más desgastados. Se cruzan con las botas de Ana, la secretaria del VP. Son de cuero negro, fuertes, ágiles como panteras. Siento cada vez más molestos los zapatos.

La mano izquierda moja la cara frente al espejo. La otra no sabe qué hacer. Entonces, tiembla. 

 

16:11 hs

Estás, amiga???? 

La interfaz de usuario codifica el mensaje según el protocolo y envía el triple signo de interrogación para indicar en la pantalla del teléfono que el contacto de Whatsapp necesita soporte emocional. 💪

 

21:11 hs

Sí. Sirviendo la cena. 🍝

 

Le cuento a mi amiga de España que Magdalena quiere verme. Whatsapp Web. Oración enter. Oración enter. Oración enter. Doble tilde azul.

 

21:12 hs

En serio te citó afuera de la oficina? Te va a decir una estupidez, que tuvo un problema con el marido o con las hijas, o algo sobre su aburrida vida en Nordelta. A esa mina lo único que le importa es mantener el trasero sobre un Toyota y sus clases de tenis. Es una 💩. Decile que se te complica, que no podés. Resguardate.

 

16:16 hs

También, la extraño.

 

21:17 hs

Haceme caso, Pau. No vayas! 

 

Minutos frente al monitor. La versión más frecuente de mí: una calesita de ambigüedades.

 

18:00 hs

Te veo en el Sturbucks que está sobre Corrientes. 😉

 

Me despido del super agente Fulvio, que opera en la super misión de bruñir los bronces de la puerta de entrada.

- Hasta mañana, señora. 

 

La tristeza es una línea recta, turistas, músicos callejeros, suena  Adiós Nonino. Un mendigo descansa sobre un colchón roído, al lado de un contenedor. Lee una revista con la tapa rota. Se hartó de ver cómo pasa la gente sin que nadie lo vea a él. Eso es la indiferencia. 

 

El logo de Sturbacks tiene el tamaño de una chapita de Coca. Ahora, ya puedo ver a la encantadora sirena de dos colas. Estúpida encantadora.  

 

- Hola.

- Hola.

- ¿Querés café?

- Sí. Gracias. Mocha, por favor. 

- Para mí latte. A nombre de Magdalena. Gracias. 

 

Revoloteo como un moscardón negro sobre una pila de palabras no dichas.

 

- Paula, Pau...

- ¿Pau? ¿Qué me vas a decir, Magdalena? 

-  Sí, Pau, ya sé.

- Entonces, ¿qué me querés decir? ¿Es por laburo? 

- No. Sí. Ambas cosas. Es difícil hablar de algunos temas cuando tenés un marido y dos pibas.  

- ¿Vos pensás que para mí es fácil? Vos no sos fácil. ¿Qué querés decirme? Esta vez vos sos la que quiere hablar, así que te escucho. Porque al final, siempre soy yo la que habla y vos huis como una cobarde.

- No me banco el conflicto. Ya tuve demasiados problemas, Paula.  

 

El moscardón negro comienza a revolotear otra vez. Zumba. Incomoda. Se alimenta de mí, de mis pensamientos. Intento alejarlo, no puedo. Está sobre mis párpados. Los cierra. Respiro hondo. Siento la grita expandirse desde la garganta. Afuera está oscuro.  

 

- Marcos pase a Chicago cuatro años oportunidad.

 

Paula grita de la bronca, quita la tapa y le tira el latte hirviendo en la cara a su nueva ex amante. Ahora, se ríe. Yo también. 


lunes, 8 de noviembre de 2021

La tía

Vos no sabés… ¡No te imaginás lo amarreta que es mi tía! Te estoy hablando de la persona más avara que conozco. Por ejemplo, el otro día vamos a tomar un café, ahí a La Biela, y cuando pago (yo, porque ella jamás saca la billetera) me dice: “¿Toda esa propina vas a dejar?”. Eran diez pesos, ¿entendés?, ¡Diez pesos, que estaba dándole al mozo! Bueno, al rato vamos a su casa porque había encontrado unos trajes del tío Pepe guardados no sé dónde, y me los quería dar. ¿Qué se yo?

Para que te des una idea, un petit hotel en Barrio Norte, tipo el de María Julia, algo así es la casa de mi tía. O sea, es millonaria en serio, ¿me seguís? Entrás, ves todo reluciente: la escalera de mármol de carrara, las arañas de cristal de bacará, los pisos de roble de Eslavonia lustrados, la boiserie divina, todo hiper cajetilla, del tiempo del Ñaupa, entrás y te sentís Alain Delon, las mucamas con los delantales impecables, y la vieja las tiene cagando. ¡Cagando! Les paga dos mangos, les hace lavar los platos con jabón en pan para no comprar detergente. En invierno se congelan porque no quiere prender la calefacción para no gastar gas, en verano se mueren de calor, viven a oscuras… ¡Una vergüenza!

Y es así con todo el mundo, de la Virgen del codo. ¡No te imaginás qué rata! Enjuaga la botella de shampoo por si queda algo en el fondo, para no desperdiciar. Si le pedís un té, te da un saquito usado. Eso sí, en las tazas inglesas, ¡eh! No tiene ningún problema, bien miserable.

¿Qué te estaba diciendo? Ah, sí: que me quería dar los trajes. Bueno, abro la valija llena de polvo, un asco, los trajes todos roídos, apolillados, un trapo. Tía, están hechos pelota. Dejalos ahí. Dejalos, que alguien los va a querer. En fin, después de eso me llama mi mujer para decirme que pase a comprar un regalo porque había que llevar al Nico a un cumpleaños. Acá en la esquina tenés un chino. ¿Pero qué querés, tía, que le lleve un paquete de arroz, al pibe? ¡Tengo que ir a una juguetearía! Por eso nunca tenés un mango, porque siempre estás gastando en cosas innecesarias.

Noooooo. ¡Es que yo le tengo una paciencia, una paciencia le tengo a mi tía! Y bue, te tengo que dejar que se me hace tarde. Me voy rajando a la escribanía, porque viste que el departamento no es mío, es de la tía. Me lo presta. Va, me lo prestaba. Ahora, me lo regala.